EE.UU. sigue en proceso de reducir el tráfico aéreo en un 10% para 40 aeropuertos del país debido al cierre del Gobierno.
La Administración Federal de Aviación (FAA) anunció que reducirá el tráfico aéreo en un 10% en 40 aeropuertos de Estados Unidos a partir de este viernes. Si el cierre del Gobierno federal impulsado por la administración de Donald Trump continúa sin acuerdo. La medida busca aliviar la presión sobre los controladores de tráfico aéreo, quienes llevan semanas trabajando sin recibir sueldo.
El secretario de Transporte, Sean Duffy, explicó que las restricciones afectarán a los principales centros de conexión del país, incluidos los aeropuertos de Nueva York, Washington, Chicago, Atlanta, Dallas, Phoenix y Seattle. “Habrá frustración”, reconoció Duffy. “Pero nuestro único papel es mantener este espacio aéreo lo más seguro posible”.
La reducción, calificada como una medida “quirúrgica y prescriptiva”, fue detallada por el administrador de la FAA, Bryan Bedford. Quien subrayó que las aerolíneas deberán ajustar sus horarios de manera coordinada para minimizar el impacto en los pasajeros.
Impacto en las aerolíneas y pasajeros
El anuncio tomó por sorpresa a las aerolíneas, notificadas apenas una hora antes de su publicación. La organización Airlines for America aseguró que trabaja con el Gobierno federal para mitigar los efectos del nuevo plan.
Mientras tanto, United Airlines confirmó que los recortes se concentrarán en vuelos regionales y domésticos que no conectan centros de operaciones, manteniendo intactas las rutas internacionales y troncales. Los pasajeros afectados podrán solicitar reembolsos completos, incluso en boletos no reembolsables.
Por su parte, Frontier Airlines advirtió a los viajeros que podrían quedar varados si sus vuelos son cancelados, recomendando adquirir boletos de respaldo. En tanto, American Airlines y Southwest aseguraron que evalúan los posibles efectos en su programación, mientras instan al Congreso a resolver el estancamiento político.

Crisis de personal y récord histórico
Desde el inicio del cierre, se han registrado más de 400 faltas de personal en instalaciones de la FAA, cuatro veces más que el año anterior. Los controladores aéreos, considerados empleados esenciales, deben trabajar sin recibir su salario, lo que ha provocado ausencias, renuncias y retrasos en miles de vuelos.
Según datos oficiales, más de 3,2 millones de pasajeros han resultado afectados por demoras o cancelaciones desde que comenzó el cierre, que ya cumple 36 días, igualando el récord histórico del cierre gubernamental más largo en EE.UU., ocurrido también durante el mandato de Trump entre 2018 y 2019.
La presidenta de la Junta Nacional de Seguridad en el Transporte, Jennifer Homendy, respaldó la decisión de la FAA. Afirmando en la red social X que “las presiones están aumentando en el sistema” y que “mantener la seguridad es lo correcto”.
Panorama incierto para el turismo y los viajes
El cierre del Gobierno federal amenaza con afectar no solo a las aerolíneas, sino también al turismo nacional e internacional en temporada alta. Analistas advierten que una prolongación de la crisis podría impactar la economía de destinos clave como Florida, California y Nueva York, además de provocar pérdidas millonarias en el sector hotelero y en las agencias de viaje.
Con más de 2.100 vuelos retrasados solo el miércoles, los aeropuertos estadounidenses viven jornadas de tensión y preocupación. Las aerolíneas confían en que un acuerdo político pueda restablecer pronto la normalidad, pero, por ahora, los viajeros deben prepararse para cancelaciones, esperas más largas y cambios de itinerario de último minuto.

